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Jugando a Doctora

Son pocas las personas que pueden decir que un momento de su vida ha dado la definición total a su futuro. Yo puedo decirlo. Desde que tenía 8 años, ya había tomado la decisión de ser Pediatra. Niños de esa edad cambian fácilmente de decisiones, pero ya yo tenía la decisión fija. Te cuento un poco de como llegué a ella. Normalmente, mi madre nos llevaba a mi hermana y a mi a visitas de rutina donde mi tío, quién es Pediatra. Como toda niña curiosa, siempre me metía en el área de evaluación a jugar con las pesas, el estetoscopio de juguete y la bata blanca de mi tío. Eran juegos de niños a imaginar ser grandes. Este día no fue la excepción, pero las cosas se tornaron un poco distintas al ver un niño de 4 años ponerse peor de salud y llorar de dolor abdominal de tanto haber estado vomitando. En vez de mirar para otro lado, me acerqué donde el niño a hablarle y calmarlo diciéndole: “Todo estará bien. El doctor es muy bueno y te va a curar.” En ese instante, mi tío salía de su oficina privada. Al ver la escena y que el niño se había calmado en mis brazos, me pidió que pasara de la mano del niño al área de evaluación. Me puso su estetoscopio en mis oídos y me ayudó a pararme en la banqueta para alcanzar la camilla. Así, me enseñó por primera vez como eran los ruidos intestinales. Mientras el niño estaba acostado ya tranquilo y mirándome con ojos de confianza, ausculté su corazón y estómago. ¡Mis ojos brillaban! Había escuchado ruidos que a oído simple nunca lograría. Así nace en mi la decisión de ser Pediatra. Sabía que quería ayudar a otros niños a sanarse y cuidarlos como lo hice ese día.

 

Pasaron mis años escolares y llegó el momento de tomar la decisión de donde deseaba estudiar mis primeros años universitarios. Mi sueño, estudiar en la Universidad de Puerto Rico de Rio Piedras. Ese sueño no se me cumplió por no tener la cantidad de puntos necesarios para la admisión. Mi segunda opción, el recinto de Ponce. Fui, soy y siempre seré “Rojo y Negro Siempre”. 5 años en la UPR de Ponce lograron formar con más ímpetu mi deseo de ser Pediatra. Durante mi segundo año, tuve la oportunidad de rotar 2 meses como voluntario en un hospital de Puerto Rico. Vi cantidades de operaciones, nacimientos, situaciones de salud complejas, pero sobretodo, poder entrar bajo supervisión al “Nursery” y ver esos ángeles acabados de nacer. Nada más bello que un recién nacido.

Cada experiencia vivida en UPR Ponce reforzaba mi decisión. Tomé mi MCAT (el examen de entrada para Medicina), en el que tuve un ataque de pánico a mitad de examen. No pude completarlo como debía. No era el primer ataque de pánico que me sucedía, pero no sabía como manejarlos correctamente. Siempre he pensado que las cosas pasan por un motivo mayor a nuestros deseos y así fue. No esperé otro año más. Decidí irme a estudiar a República Dominicana. Yo tenía sed de aprendizaje y sabía los retos a los que me iba a enfrentar. Nada me detuvo. Los juegos de niños si se pueden convertir en realidad. La próxima semana te contaré de mis retos en RD. Por ahora, vamos rumbo a la meta… conseguir la licencia ASAP.

 

XOXO,

Pau

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