Pediatrics

Infecciones de oído: ¿por qué ocurren frecuente?

¿Alguna vez te has preguntado por que a los niños le dan tantas infecciones de oído?

En primer lugar tiene que ver con la anatomía. El tracto respiratorio está interconectado, ya sea nariz con la boca (nasofaringe) y la boca con la tráquea (traqueofaringe). De esta manera los patógenos que afectan uno u otro pueden trasladarse y complicar el cuadro de salud bastante rápido. En el caso de los oídos, se componen de los famosos Tubos de Eustaquio. Estos tubos tienen un origen en la parte posterior de la nasofaringe y terminan en el espacio medio del oído. En los recién nacidos, los tubos de Eustaquio se encuentran relativamente horizontales comparados con los de un adulto que están a 45 grados de inclinación superior.

¿En qué afecta esta variación anatómica y que tiene que ver con las infecciones de oídos?

La misma permite que entre líquido y patógenos de manera más fácil, en especial en los bebés que aún no se sientan. En el caso de los recién nacidos, es por esto que los posicionamos a 45 grados o más para alimentarlos. Si un bebé es alimentado en una posición más baja, hay una mayor oportunidad para que el líquido entre a los tubos de Eustaquio que cuando el bebé lo alimentan en posición correcta. (NIH, 2014). Alimentar a un bebé con biberón también parece envolver diferentes cambios de presiones al comparar con un bebé lactado. Durante el amamantamiento, la presión en los sistemas oral, nasal y faríngeos se igualan. De la misma manera, la leche humana contiene cualidades antibacterianas, por lo que protege y ayuda a curar patologías infecciosas al entrar a la mucosa auditiva. Por tanto, las variantes en las posiciones de amamantamiento contibuyen a proteger a bebé de infecciones y reducir las mismas dado a las propiedades de la leche humana y los beneficios de amamantar al bebé.

Lo importante es saber que con el transcurso del tiempo y a medida que el bebé va creciendo, los tubos de Eustaquio se van acomodando a los 45 grados como los de un adulto. Esto particularmente finaliza entre los 2-3 años de edad, por lo que concuerda con lo que muchas madres comentan que ya se le “fueron” las infecciones de oído. En realidad el niño creció y se corrigió la característica anatómica. Lo mejor que podemos hacer para ayudar a la prevención, es mantener el sistema inmune alto y brindarles una alimentación sana y libre de azúcares añadidos al igual que evitar acostarlos con el biberón en la boca por o antes explicado. En caso de síntomas de infección, su pediatra le hará la evaluación pertinente para recetarle medicamentos. Recordando que no solo las bacterias pueden afectar dicha area, puesto que hay viruses que son más patógenicos y tienen mayor frecuencia de afección en las distintas porciones del oído.

Aniansson, Alm, Andersson, Hakansson, Larsson, Nylen, Peterson, Rigner, Svanborg, Sabharwal, et al., 1994; Watkins, Leeder, & Corkhill, 1979

https://dysphagiacafe.com/2015/09/03/newborn-and-early-mouth-throat-development-feeding-swallowing/

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