Pediatrics

Memorias de vida

Vagos recuerdos tengo de mi infancia, pero los más destacados siempre han sido con mis abuelos maternos. Mi abuelo es mi luz y mi abuela era un roble. Digo era porque una enfermedad ha ido apagando esa luz de valentía, fuerza y rudeza por la que se caracteriza. Mi abuela tiene Alzheimer hace más de 7 años. Ahora también tiene Parkinson a raíz del Alzheimer. No camina, no habla, pero sí se ríe, llora y me hace muecas. Sus memorias de vida ya se esfumaron. Ya no recuerda quién es.

Como estudiante de Medicina, si vi muchas personas mayores y traté sus condiciones. Jamás me imaginaba la energía y el tiempo que se invierte en cuidar un paciente así. El cuidador a cargo siempre debe estar en su mejor disposición y tener momentos de ocio y relevo para poder continuar con esta labor. Es sumamente difícil estar 24/7 a cargo de la situación. Son humanos y también necesitan tiempo para ellos. Por eso me quito el sombrero ante mi tía menor y mi abuelo. Ambos juntos han dado la cara por estar ahí con mi abuela batallando los demonios y dificultades de ambas enfermedades.

El campeón de mi abuelo con 80 años se echa el peso de abuela encima para trasladarla de la cama a la silla de ruedas y de la silla de ruedas a la bañera. No hablamos de peso pluma. La rigidez por el Parkinson provoca que el cuerpo del paciente se sienta el doble de pesado y de igual forma, en esta etapa, el paciente no puede sostenerse de pie.

En mi caso, hago lo que puedo cuando tengo tiempo disponible, pues sé y he vivido por ratitos las dificultades que ellos pasan con ella. Sé lo mucho que afecta en la parte emocional y lo extenuado que cada cuidador termina al finalizar el día. Es por eso que exhorto a cada familiar que tenga un paciente con condiciones similares a darle la mano y relevar por algún rato o días a aquel cuidador permanente. Dale un descanso y aprende cómo ser de ayuda. Disfruta te la persona a tu cuidado antes que ya no exista más en este mundo.

Les dejo fotos de mi viejita hermosa.

XOXO,

Pau

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