Alimentación Complementaria

Riesgos de las probaditas: un paseo en la historia

Las señales para comenzar alimentación complementaria fueron establecidas para prevenir complicaciones a corto y largo plazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las estableció en el año 2001 luego de un consenso de las prácticas alimentarias adecuadas y de orientaciones para llevar a cabo estos cambios. Entre las investigaciones hechas para llegar a este contexto, se evaluaron los beneficios de la lactancia humana exclusiva hasta los 6 meses al igual que la evolución de cambios sobre las recomendaciones en alimentación infantil. La OMS utiliza dicho término para especificar lactados con leche humana al igual que leche sucedánea, como lo es la fórmula infantil. Al establecer dichos parámetros, se reafirma la importancia del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, donde se protege la leche humana como alimento principal y óptimo para el infante al igual que se rige la comercialización de fórmulas infantiles y alimentos comercializados para el infante. El Código abarca muchos más detalles para proteger la salud infantil, pero nos concentraremos hoy en los riesgos de la alimentación complementaria antes de los 6 meses.

La Academia Americana de Pediatría habla de los siguientes riesgos:

  • Gastritis y reflujo
  • Infecciones gastrointestinales y respiratorias como Bronquiolitis y Virus Respiratorio Sincitial (VRS)
  • Broncoaspiración
  • Asfixia (causando muerte)
  • Obesidad mórbida infantil y a largo plazo
  • Daño renal y hepático por la inmadurez de ambos sistemas que continúan en crecimiento y desarrollo
  • Anemias por deficiencias nutricionales, en especial por deficiencias de hierro.

Por otro lado, la Organización Mundial (OMS) en su Manual “La alimentación del lactante y del niño pequeño” describe los siguientes riesgos cuando se comienza alimentos complementarios de forma temprana:

  • Reeemplaza la lactancia, provocando que el niño no alcance sus requerimientos nutricionales
  • Da como resultado una dieta baja en nutrientes si estos alimentos son diluidos, como suelen ser sopas aguadas y papillas no espesas, ya que son más difíciles de comer.
  • Incrementa el riesgo de enfermedades, debido a que se reduce el aporte de los factores protectores de la leche humana.
  • Incrementa el riesgo de padecer diarrea, debido a que los alimentos complementarios pueden estar sucios o no son tan fáciles de digerir como la leche humana.
  • Incrementa el riesgo de sibilancias/asma o de otras condiciones alérgicas, debido a que el bebé aún no puede digerir ni absorber bien las proteínas no humanas.
  • Incrementa el riesgo de la madre o criador hacia otro embarazo si la lactancia es menor frecuente.

La evolución en las guías de alimentación complementaria ha dado cambios drásticos al pasar el tiempo. En 1900-1954, se le brindaba alimentación complementaria a partir del año de edad debido a que se creía que se le hacía daño al infante si de brindaban otro alimento que no fuera leche. Aún así, se pueden leer publicaciones del 1920 donde se indica comenzar a darle carnes trituradas e hígado en puré o sopas desde las 2 semanas de nacido  seguido por las probaditas del cereal de bebé al igual que comenzar con la introducción de vegetales desde los 6-9 meses.

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Recomendaciones alimentarias en los años mencionados.

En el 1954 se desarrolla el Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría. Este comité estableció alianzas con científicos y administradores de agencias gubernamentales al igual que la industria de alimentación infantil que se había desarrollado en dicha época para los purés y las primeras fórmulas infantiles. Luego, en 1958 se determina que, evaluando el desarrollo del sistema digestivo y neuromuscular, el crecimiento de cada infante y el nivel de actividad física eran mejores señales para identificar cuando comenzar. En ese instante, establecen que no había beneficio alguno para comenzar alimentos complementarios antes de los 3-4 meses.

Para la época del 1979-2014, se establece que para infantes sanos que tenían la habilidad de tragar para los 4-5 meses y la destreza de diferenciar entre hambre y saciedad para los 5-6 meses y que se debía tomar en consideración el desarrollo más que todo. Desde el 2014 se toma en consideración con más ímpetu el desarrollo del infante y se reestablece como prioridad para una protección de la lactancia humana al igual que el desarrollo infantil.

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Señales de desarrollo y la evolución

Y entonces, ¿de dónde salió que se le puede dar cereal en la botella? 

Como ves en la cronología arriba, la idea comenzó cuando entró la industria de alimentos para bebés a temprana edad. Se creía que, al espesar la leche, el infante estaba más satisfecho y dormiría más plácido. Realmente lo que ocurre es un tipo de sueño profundo por sobrealimentación y esto provoca que los reflejos de saciedad y alerta se reduzcan tanto que no hay forma de reaccionar. Comparemos esto a cuando tenemos la cena de Acción de Gracias o en un gran fiesta donde el adulto come sin parar y luego tiene demasiado sueño para continuar disfrutando, tanto, que se duerme en cualquier esquina. Dicho efecto pone en riesgo de un atragantamiento si el infante elimina un buche o vomita. No reaccionará de la misma manera por no estar 100% alerta. Realmente el proceso del cambio en el patrón de sueño se debe a la madurez neurológica y va evolucionando según el niño crezca como hemos descrito en la publicación de Sueño Infantil.

Por otro lado, al promover la sobrealimentación, también promueve por consiguiente la obesidad infantil. La Academia Americana de Pediatría habla que el sistema digestivo del infante no está apto para procesar cereales o alimentos hasta la edad de 6 meses y por lo tanto, si se desea introducir, el mismo debe ser en cuchara para evitar el riesgo de atragantamientos o asfixia. También mencionan que la introducción temprana del mismo expone al infante en un mayor riesgo de alergias alimentarias. Esto se toma en consideración en infantes sanos y sin ninguna patología que impida la absorción de nutrientes.

Es por esto que, personas criadas y que criaron durante éstas épocas aún creen que se le puede dar probaditas o cereal a un niño sin dificultades. Por tanto, como padres, madres y cuidadores actualizados en la última información, debemos llevarles al paso rompiendo la barrera generacional para que comprendan los avances científicos. Ellos conocen una verdad y es la que se les brindó durante su proceso de crianza. Integrarlos en el proceso y ayudarles a entender promueve la buena comunicación al igual que se sienten incluidos en la crianza del infante. No les apartes del conocimiento, pues muchos están dispuestos a leer y reaprender. Lo importante es hacer la introducción según el desarrollo del infante, pero tampoco retrasarlo demasiado. Hablaremos de este último tema en la próxima publicación.

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XOXO,

Pau

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Referencias:

AAP. Starting Solid Foods. 2018. Recuperado el 17 de septiembre de 2018 de https://www.healthychildren.org/English/ages-stages/baby/feeding-nutrition/Pages/Switching-To-Solid-Foods.aspx

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CHOC Children’s Blog. The Latest Guidelines for Introducing Solids to Babies. 2017.  Recuperado el 20 de septiembre de 2018 de https://blog.chocchildrens.org/the-latest-guidelines-for-introducing-solids-to-babies/amp/ 

Dr. Greene. Baby Bottles and Cereal. 2001. Recuperado el 16 de octubre de 2018 de https://www.drgreene.com/qa-articles/baby-bottles-cereal/

Kleinman, R., et al. Historical Overview of Transitional Feeding Recommendations and Vegetable Feeding Practices for Infants and Young Children. 2016. Recuperado el 14 de octubre de 2018 de https://journals.lww.com/nutritiontodayonline/FullText/2016/01000/Historical_Overview_of_Transitional_Feeding.4.aspx#O3-4-3

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OMS. Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna: Aplicación del Código Internacional Informe de situación 2016. 2016. Recuperado el 7 de octubre de 2018 de http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/206011/WHO_NMH_NHD_16.1_spa.pdf?ua=1

Pluymen, L, et al. Early introduction of complementary foods and childhood overweight in breastfed and formula-fed infants in the Netherlands: the PIAMA birth cohort study. European Journal of Nutrition (2018) 57:1985–1993. Recuperado el 14 de octubre de 2018 de https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/s00394-018-1639-8.pdf

Wang, F. Age of Complementary Foods Introduction and Risk of Anemia in Children Aged 4–6 years: A Prospective Birth Cohort in China. 2017. Recuperado el 21 de septiembre de 2018 de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5363060/

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