Alimentación Complementaria, Pediatrics

Destete del biberón y transición a vaso abierto

La recomendación actualizada es comenzar una transición a vaso abierto desde que el infante empieza Alimentación Complementaria. Al inicio, se le brinda el vaso solo para jugar y pueda ir entendiendo los movimientos que debe hacer para llevarlo a su boca. La mayoría de los infantes hacen el proceso de manera innata. Una vez cumplen los 6 meses de nacido, podemos integrar agua de 1-4 onzas diariamente de manera opcional, sin exceder o sustituir su alimento principal, la leche. Bajo la descripción de la Organización Mundial de la Salud, la Academia Americana de Pediatría y otras entidades de salud, la leche humana tiene una composición de 85% agua. De la misma manera, la fórmula infantil contiene 80% de agua sin importar la preparación.

Una transición directa a un vaso abierto facilita grandemente la aceptación de otro líquido que no sea la leche humana al igual que permite una mejor regulación del flujo del líquido para autorregulación.  Un bebé que practica alimentación autorregulada, adquiere la destreza de manejo del vaso abierto mucho más rápido. Ya para su primer año, debe haber un destete total del biberón para evitar aumentar el riesgo de caries dentales, malformaciones bucales y reducir la cantidad de leche que consume diariamente. De igual manera, reduce el riesgo obesidad, sobrepeso y anemia por deficiencia de hierro. En este plano, ya el bebé debe estar consumiendo más alimentos complementarios como se describe en la publicación de ¿Puré o BLW?. A continuación una rutina básica para eliminar el biberón:

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La realidad dependerá de tu finalidad, las destrezas de tu bebé y la confianza que le tengas para su manejo. Bajo la filosofía de María Montessori, quien fue doctora en Medicina y la primera mujer italiana en graduarse de un postgrado, explica que dar un vaso abierto que sea de cristal es demostrar confianza en tu bebé, valor por su aprendizaje y que las cosas materiales son solo eso, material. Con vasos de cristal, puedes comenzar por vasos pequeños donde la medida sea de 2 onzas. Luego puedes ir cambiando los tamaños.

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Si tu opción en el momento no es un vaso de cristal, puedes optar por alguno de plástico BPA free o alguno desechable que puedas reutilizar. En el comercio hay un sin fin de vasos que pueden convertirse en vasos abiertos. Los siguientes son algunos que vienen con tapa.

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Pequeños vasos desechables los consigues en cualquier lugar. Accesibles, cómodos, fáciles de transportar y lavar. La mayoría de los bebés que llegan a mis orientaciones, les damos un vaso como este para jugar. Si ya comenzamos alimentación complementaria, le de brinda un poco de agua para enseñarle como usarlo. Al principio, lo viran y lo muerden hasta que lo dominan completamente. 

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¿Y si quiero introducir un vaso entrenador o con sorbeto (pajilla, sorbete, pitillo, popote)?

La recomendación actualizada es evitar estos artículos. Al solo estimular la parte frontal de la boca, bebé solo chupará superficialmente. Durante la lactancia, el infante utiliza todos los músculos de la boca para una succión activa. Además, estos artículos tienden a quedarse con residuos en todas sus rendijas aunque los laves varias veces. Se consideran poco higiénicos. De querer utilizar alguno con sorbeto, debes tomar en cuenta tener un cepillo limpiador para ellos como los que muestro en la próxima foto.

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Por experiencia profesional, mientras más temprano durante la alimentación complementaria introduzcas un vaso abierto, mejor aceptación y manejo tendrá tu bebé. Los vasos entrenadores no serán necesarios. 

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XOXO,

Pau

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Referencias: 

Gardner, E. Best practice in infancy: moving onto cups. 2008. Journal of Family Health. Vol 25 No 2. Recuperado el 24 de febrero de 2019 de https://www.bda.uk.com/regionsgroups/groups/publichealth/groupresources/article_moving_on_to_cups

Potock, M. Step Away From the Sippy Cup!. 2014. Recuperado el 20 de febrero de 2019 de https://blog.asha.org/2014/01/09/step-away-from-the-sippy-cup/

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Alimentación Complementaria, Baby-led weaning, Pediatrics

Banana Oat Cupcakes

Esta receta para mi tiene gran valor sentimental, pues conté con la ayuda de mi hijo JM para prepararla. Como bien menciono en la publicación de Integrándolos en la cocina, debemos permitir que los niños vayan aprendiendo sobre el proceso de cocinar y reducir riesgos. JM se encargó de preparar el recipiente, batir los ingredientes y una vez lista la mezcla, yo los eché en sus recipientes para llevarlos al horno. Puedes leer más sobre como JM se convierte en un mini chef aquí. 

A petición popular, preparé dos versiones de la misma receta. Una para bebés de 10 meses o más y otra para mayores de 1 año de edad. Recordando que la sal y la miel no se pueden dar antes del año, lea bien las imágenes para diferenciar ambas recetas. Utilicé envases reutilizables para los cupcakes. Están hechos de silicon resistente al calor. Los conseguí en la tienda Aliss. Fáciles de manejar, no se pega el producto y sencillos para lavar a pesar de los embarres de aceite de coco. La mayoría de los ingredientes vistos en la última foto son orgánicos para mejor calidad de resultado. Se usan avena de hojuelas enteras para mejor consistencia. Discutimos la diferencia en la publicación de Carbohidratos: Introducción de Cereales. Para infantes, se usa mantequilla de maní smooth o bastante líquida. Para toddlers, puedes utilizar mantequilla de maní crujiente (crunchy). A continuación ambas recetas:

Si sigues una alimentación vegana, puedes intentar sustituir los huevos por “chia egg” o “flax seed egg” al igual que puré de manzana y utilizar dátiles triturados para endulzar.

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Pau

Alimentación Complementaria, Lactancia, Pediatrics

Reflejo de hambre vs. saciedad

Nuestros bebés nacen con un instinto de succión bien marcado. Desde el embarazo puedes ver algunos bebés perfeccionando esta técnica succionando su dedo mientras flotan en el líquido amniótico. Algo completamente normal y parte de su desarrollo. Una vez nacen y les damos la teta para lactar o la botella y vemos el movimiento de los músculos de la boca de forma instintiva. Pero, ¿cómo sabemos que están saciados con leche? ¿Y con los alimentos complementarios? A continuación explicaremos estos parámetros.

El cerebro, en específico los núcleos del hipotálamo, contiene los centros regulatorios de hambre y saciedad. Se activa el núcleo ventromedial del hipotálamo cuando tenemos hambre  por medio de una hormona llamada Grelina. Para sentir saciedad, el núcleo antes mencionado se inactiva por vía de activación del núcleo en el área lateral del hipotálamo. Sentimos saciedad porque la hormona leptina hace su trabajo luego de ser secretada por las células grasas del aparato gastrointestinal. A diferencia de un adulto, los infantes y niños aún no tienen estos centros completamente desarrollados y va evolucionando su desarrollo según van creciendo. Los bebés lactados directamente del pecho se teoriza que sienten saciedad con mayor precisión. Mientras tanto, un infante que toma leche en botella (biberón) puede ser sobrealimentado más fácilmente por no utilizar todos los músculos de la boca para succionar y no haber mayor regulación del flujo de la leche en la botella. Es por esto que se enfatiza el uso de la técnica de Alimentación Pausada en botella (“Paced-bottle feeding”), donde aguantamos a bebé en una posición semisentado brindándole soporte en su cabeza y espalda con nuestra mano para mantenerles en una posición erguida sin forzar. Esta posición permite que la botella quede en paralelo al suelo y bebé sea quien lleve el ritmo de succión.

Es importante mencionar que los bebés llevan dos tipos de succión rítmica: activa y no activa. La activa la conocemos como la succión rápida, mientras que la no activa es una succión lenta y superficial donde el infante no está tomando leche. Cuando trabajamos alimentación pausada, los bebés intercambian esta succión, especialmente si está siendo lactado directamente del pecho, permitiendo la autorregulación del flujo de la leche.  Alimentando en botella, debemos estar pendientes a estos cambios para evitar forzarle. No importa si el infante consume fórmula infantil, es la técnica a utilizarse para evitar sobrealimentación con la leche. A continuación un video explicativo sobre la alimentación pausada.




Los bebés cuando tienen hambre tienden a realizar 3 tipos de fases: mover sus manos activamente, abrir la boca y girar la cabeza buscando el seno (pecho) o la botella y en su tercera fase, comienzan a llorar de desesperación. No debemos dejar que bebé llegue a esta tercera fase, puesto que su desespero no le permitirá pegarse a lactar o tomar la botella correctamente. Debemos estar atentos a las primeras dos etapas.

Una vez el infante está saciado, tiende a rechazar el pecho o la botella, soltarla, tener una postura de su cuerpo más relajada e inclusive, se pueden quedar dormidos. Los nuevos padres y/o cuidadores van aprendiendo el ritmo de saciedad de su bebé según el pasar de los días. Aún así, pueden suceder las crisis de crecimiento donde el infante se alimenta más frecuente y se tiende a pensar que no está saciado. Solo es que el infante tiene molestias en su cuerpo porque crecer duele como bien puedes leer en mi publicación en mi página de Facebook. Sigue su ritmo. Pega a bebé a demanda a lactar. Si toma fórmula, regula las tomas, ponlo piel con piel y mímale mucho.

Reflejo de hambre vs saciedad en Alimentación Complementaria:

Una vez comienzan alimentación complementaria, el infante va modificando estos reflejos según el alimento que se le ofrezca, tanto en cuchara como en trozo. Ofrecer la alimentación complementaria no se debe hacer con un infante super hambriento. La satisfacción primaria de saciedad continúa abasteciéndose de la leche. Los alimentos complementarios como hemos descrito anteriormente, son parte de la exploración de otras maneras de alimentarse al igual que cerrar brechas nutricionales. A continuación les dejo unas gráficas para comprender:

Las señales de hambre más bien son conocidas como las fases de alimentación. En nuestro video explicamos con más detalles las mismas.

Un niño que autorregula su alimentación a través de BLW, es un niño que juega con la comida. Hay un dicho que dice: “La comida entra por los ojos.” Pues de la misma manera que a un adulto sus glándulas salivares se activan con mirar alimentos, un bebé aprendiendo a comer también le sucede. Las fases incluyen:

1. Mirar: Se activan las glándulas salivares comenzando la parte cefálica de la digestión. Esto implica que hay un aumento de saliva preparándose para el alimento.

2. Tocar: Activa partes del cerebro donde procesan la imagen y surge la aceptación del alimento

3. Probar: Activa los músculos de la lengua y la boca para la masticación. De la misma manera, comienzan las contracciones del esófago para la deglución y digestión gastrointestinal.

No todos los niños lo hacen el mismo día y no siempre es con el mismo alimento. No comerán igual todos los días. Con paciencia y amor se le lleva poco a poco. La clave está en seguir ofreciendo, pues puede tardar hasta 15 veces o más en aceptar el mismo alimento.

En el caso de las señales de saciedad, el infante puede ponerse intranquilo y hasta pedir que lo saquen de su silla de comer (igualmente conocida como trona en otros países). Recomiendo que observe las señales de su bebé e identifique el momento donde ya comió suficientes alimentos complementarios. Recuerde que ellos saben autorregular y sabrán hasta donde comer luego de unos meses de práctica. Ya su cerebro ha ido madurando y los núcleos cerebrales antes mencionados tendrán mayor control en el proceso. ¡Disfrute de esta etapa con su bebé!.

Referencias: 

Crush Step 1: The Ultimate USMLE Step 1 Review. Ghrelin and Leptin. Chapter 10: Gastroenterology. P. 324-325. Revisado el 10 de diciembre de 2018

Dennett, C. Children’s Nutrition: Raising Intuitive Eaters. 2018. Recuperado el 2 de enero de 2019 de https://www.todaysdietitian.com/newarchives/0318p14.shtml

Healthy Children. ¿Su bebé tiene hambre o está lleno? Explicamos el concepto de la alimentación receptiva. 2018. Recuerpado el 9 de enero de 2019 de https://www.healthychildren.org/spanish/ages-stages/baby/feeding-nutrition/paginas/is-your-baby-hungry-or-full-responsive-feeding-explained.aspx

Robert Wood Foundation. Feeding Infants and Young Toddlers: Using the Latest Evidence in Child-Care Settings. 2017. Recuperado el 10 de diciembre de 2018 de http://healthyeatingresearch.org/wp-content/uploads/2017/05/her_ece_051817-FINAL.pdf

Pediatrics

Fijación por alimentos

Al año de edad, los niños reducen la cantidad de alimento que consumen como hablamos en la publicación de Alimentando Toddlers. Los padres se preocupan por la poca ingesta y notan un nuevo patrón: solo consumen algunos alimentos. Esto no solo ocurre en la etapa del año, sino que puede suceder aleatoriamente. Pero, ¿cómo lo trabajamos? Hoy te daré la respuesta simple.

Es importante destacar que los niños conocen cuando, como, dónde y porque desean comer. Mayoría de los padres notan que sus hijos prefieren consumir algún tipo de alimento en gran cantidad. Esta situación se debe a que se concentran en alimentos que le llama la atención, ya sea por su forma, tamaño o sabor. En gran parte de las veces ocurre con las frutas, el arroz y los granos. Aquí entramos en uno de mis mantras: Fluir y “Back to basics”. Volvemos a las técnicas básicas de introducción de alimentos. Un alimento en el plato a la vez y continuar ofreciendo sin forzar.

Esta situación suele ser más desesperante para los padres y cuidadores que para los niños. Ocurren lapsos donde los adultos, un poquito desesperados por ver el niño comer,  ofrecen alimentos insanos como las galletas, papitas y los dulces. Estos alimentos de alto contenido de azúcares y grasas no buenas lo que hacen es sustituir los nutrientes, llenando el estómago del niño y no permitiendo capacidad para consumo de otros alimentos. La sustitución de un alimento sano por otro que no lo es lo que le brinda una señal al cerebro del niño que puede provocar un rechazo de alimentos ricos en nutrientes por preferir lo dulce. No sustituyas por ellos. Búscale la vuelta al asunto con paciencia.

También ocurre en momentos donde el niño se está enfermando. Es un mecanismo de defensa del cuerpo humano mostrar antojos por ciertos alimentos. Detrás de esto hay una deficiencia o necesidad de nutrientes específicos para combatir la enfermedad. Por eso muchos padres notan que su hijo comió más fresas hoy y al otro día ya no tiene catarro o gripe.

Deseando mantener una buena nutrición y alimentación del niño, debemos concentrarnos en lo que el niño pide por el momento. Podemos darle dos opciones distintas de alimentos sanos brindándole niño la toma de decisiones de cual va a consumir. En el caso de situaciones donde no deseen y uno ni el otro, damos un espacio para que comunique su deseo. Esto ocurre mucho en niños de edad preescolar a escolar. Siempre tomando en cuenta que se trata de ofrecer y no obligar. Esta última técnica lo que provocas un mayor rechazo de los alimentos y sobre todo una frustración entre padre e hijo. Entre las técnicas de autorregulación es ofrecer el plato completo con los cinco grupos de alimento y permitir que niño consume lo que desea. Es por esta razón que la recomendación va hacer que a partir del año, el niño se ha ofrecido alimentos de seis a siete veces al día, de los cuáles el tomará en consideración cuál cuando comer. Es importante retornar a lo básico. Tratar de mantener el plato lo más simple posible sin recurrir a recetas elaboradas. Ofrece cada alimento por sí solo para darle una oportunidad de selección. Muchos de los niños que he tenido en consulta por este motivo es que simplemente se abruman con tanto en el plato. Otros es que más bien picotean todo el día y no tienen deseos de comerse un plato completo. No te preocupes que en unos días retorna a su rutina normal.

XOXO,

Pau

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Alimentación Complementaria

Riesgos de las probaditas: un paseo en la historia

Las señales para comenzar alimentación complementaria fueron establecidas para prevenir complicaciones a corto y largo plazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las estableció en el año 2001 luego de un consenso de las prácticas alimentarias adecuadas y de orientaciones para llevar a cabo estos cambios. Entre las investigaciones hechas para llegar a este contexto, se evaluaron los beneficios de la lactancia humana exclusiva hasta los 6 meses al igual que la evolución de cambios sobre las recomendaciones en alimentación infantil. La OMS utiliza dicho término para especificar lactados con leche humana al igual que leche sucedánea, como lo es la fórmula infantil. Al establecer dichos parámetros, se reafirma la importancia del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, donde se protege la leche humana como alimento principal y óptimo para el infante al igual que se rige la comercialización de fórmulas infantiles y alimentos comercializados para el infante. El Código abarca muchos más detalles para proteger la salud infantil, pero nos concentraremos hoy en los riesgos de la alimentación complementaria antes de los 6 meses.

La Academia Americana de Pediatría habla de los siguientes riesgos:

  • Gastritis y reflujo
  • Infecciones gastrointestinales y respiratorias como Bronquiolitis y Virus Respiratorio Sincitial (VRS)
  • Broncoaspiración
  • Asfixia (causando muerte)
  • Obesidad mórbida infantil y a largo plazo
  • Daño renal y hepático por la inmadurez de ambos sistemas que continúan en crecimiento y desarrollo
  • Anemias por deficiencias nutricionales, en especial por deficiencias de hierro.

Por otro lado, la Organización Mundial (OMS) en su Manual “La alimentación del lactante y del niño pequeño” describe los siguientes riesgos cuando se comienza alimentos complementarios de forma temprana:

  • Reeemplaza la lactancia, provocando que el niño no alcance sus requerimientos nutricionales
  • Da como resultado una dieta baja en nutrientes si estos alimentos son diluidos, como suelen ser sopas aguadas y papillas no espesas, ya que son más difíciles de comer.
  • Incrementa el riesgo de enfermedades, debido a que se reduce el aporte de los factores protectores de la leche humana.
  • Incrementa el riesgo de padecer diarrea, debido a que los alimentos complementarios pueden estar sucios o no son tan fáciles de digerir como la leche humana.
  • Incrementa el riesgo de sibilancias/asma o de otras condiciones alérgicas, debido a que el bebé aún no puede digerir ni absorber bien las proteínas no humanas.
  • Incrementa el riesgo de la madre o criador hacia otro embarazo si la lactancia es menor frecuente.

La evolución en las guías de alimentación complementaria ha dado cambios drásticos al pasar el tiempo. En 1900-1954, se le brindaba alimentación complementaria a partir del año de edad debido a que se creía que se le hacía daño al infante si de brindaban otro alimento que no fuera leche. Aún así, se pueden leer publicaciones del 1920 donde se indica comenzar a darle carnes trituradas e hígado en puré o sopas desde las 2 semanas de nacido  seguido por las probaditas del cereal de bebé al igual que comenzar con la introducción de vegetales desde los 6-9 meses.

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Recomendaciones alimentarias en los años mencionados.

En el 1954 se desarrolla el Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría. Este comité estableció alianzas con científicos y administradores de agencias gubernamentales al igual que la industria de alimentación infantil que se había desarrollado en dicha época para los purés y las primeras fórmulas infantiles. Luego, en 1958 se determina que, evaluando el desarrollo del sistema digestivo y neuromuscular, el crecimiento de cada infante y el nivel de actividad física eran mejores señales para identificar cuando comenzar. En ese instante, establecen que no había beneficio alguno para comenzar alimentos complementarios antes de los 3-4 meses.

Para la época del 1979-2014, se establece que para infantes sanos que tenían la habilidad de tragar para los 4-5 meses y la destreza de diferenciar entre hambre y saciedad para los 5-6 meses y que se debía tomar en consideración el desarrollo más que todo. Desde el 2014 se toma en consideración con más ímpetu el desarrollo del infante y se reestablece como prioridad para una protección de la lactancia humana al igual que el desarrollo infantil.

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Señales de desarrollo y la evolución

Y entonces, ¿de dónde salió que se le puede dar cereal en la botella? 

Como ves en la cronología arriba, la idea comenzó cuando entró la industria de alimentos para bebés a temprana edad. Se creía que, al espesar la leche, el infante estaba más satisfecho y dormiría más plácido. Realmente lo que ocurre es un tipo de sueño profundo por sobrealimentación y esto provoca que los reflejos de saciedad y alerta se reduzcan tanto que no hay forma de reaccionar. Comparemos esto a cuando tenemos la cena de Acción de Gracias o en un gran fiesta donde el adulto come sin parar y luego tiene demasiado sueño para continuar disfrutando, tanto, que se duerme en cualquier esquina. Dicho efecto pone en riesgo de un atragantamiento si el infante elimina un buche o vomita. No reaccionará de la misma manera por no estar 100% alerta. Realmente el proceso del cambio en el patrón de sueño se debe a la madurez neurológica y va evolucionando según el niño crezca como hemos descrito en la publicación de Sueño Infantil.

Por otro lado, al promover la sobrealimentación, también promueve por consiguiente la obesidad infantil. La Academia Americana de Pediatría habla que el sistema digestivo del infante no está apto para procesar cereales o alimentos hasta la edad de 6 meses y por lo tanto, si se desea introducir, el mismo debe ser en cuchara para evitar el riesgo de atragantamientos o asfixia. También mencionan que la introducción temprana del mismo expone al infante en un mayor riesgo de alergias alimentarias. Esto se toma en consideración en infantes sanos y sin ninguna patología que impida la absorción de nutrientes.

Es por esto que, personas criadas y que criaron durante éstas épocas aún creen que se le puede dar probaditas o cereal a un niño sin dificultades. Por tanto, como padres, madres y cuidadores actualizados en la última información, debemos llevarles al paso rompiendo la barrera generacional para que comprendan los avances científicos. Ellos conocen una verdad y es la que se les brindó durante su proceso de crianza. Integrarlos en el proceso y ayudarles a entender promueve la buena comunicación al igual que se sienten incluidos en la crianza del infante. No les apartes del conocimiento, pues muchos están dispuestos a leer y reaprender. Lo importante es hacer la introducción según el desarrollo del infante, pero tampoco retrasarlo demasiado. Hablaremos de este último tema en la próxima publicación.

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XOXO,

Pau

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