Pediatrics

Sistema Sensorial y la Alimentación

Hoy contamos con una colaboración de Yummy Spot Pediatric Feeding Center. La Lcda Ileana Narváez es Terapista de la Asociación Nacional Neonatal, Especialista en Alimentación Infantil con expertise en terapias de alimentación y certificada en Baby-led Weaning. A continuación su escrito:

Aprender a disfrutar nuevos alimentos requiere de un sistema de procesamiento sensorial balanceado, entre muchos otros factores. Al presentarse una dificultad en la integración de los elementos que componen dicho sistema sensorial (5 sentidos externos + 2 sentidos interno) las respuestas del cuerpo a los diferentes estímulos que provienen del ambiente, también se verán afectadas … incluyendo la respuesta a los alimentos (el resultado impacta las destrezas de alimentación en general).

La dinámica de vida de las estructuras familiares Ldel presente ha limitado enormemente las experiencias sensoriales y motoras que los pequeños necesitan para un desarrollo holístico adecuado, dejando como resultado un aumento en los desórdenes que los niños de esta generación evidencian …. en donde se incluye los Desórdenes Pediátricos de la Alimentación. Un sistema sensorial superactivo (ej. un niño llorando al tocar la textura de un guineo en sus manos) o hipoactivo (ej. llevar a la boca bocados grandes de alimento por la pobre conciencia oral de cuanto alimento exactamente tiene en la boca) puede dificultar el progreso en el desarrollo de aprender a comer.

Mientras menos exposición a una variedad de texturas, sabores y temperaturas, menos oportunidades el niño tendrá para almacenar información relevante y necesaria en su cerebro que les dirija a nuevas oportunidades para expandir su inventario de alimentos. Tal vez hayan escuchado mucho la trillada frase de la “integración sensorial”; sin embargo, estoy segura de que para muchos establecer la relación entre cada sentido (los 7) y el proceso de alimentación no es una tarea tan fácil que digamos. Pues bien, intentaré resumir y explicar de forma breve como estos 7 sentidos facilitan el proceso de alimentación … pues una “falla” en alguno de ellos es lo que genera ese desorden que el niño puede estar evidenciando.

  1. El sistema visual – se dice por ahí que comemos por los ojos, y nada más cerca de la realidad, sobretodo para los niños. La vista es a menudo el primer sentido que los niños utilizan para decidir si interactúan con los alimentos o no; y, según el niño crece mas importante se hace este sentido a la hora de comer. (Yummy Tip: a los niños se les hace más fácil aceptar alimentos que puedan identificar fácilmente al mirarlos).
  2. El sistema táctil – la piel contiene muchos terminaciones nerviosas, especialmente en las palmas de las manos y los dedos, pero …. La boca contiene muchas más!!!! Los bebés nacen programados para explorar el mundo con sus manos y la boca. Una de las primeras habilidades que los bebés desarrollan, en cuanto a destrezas motoras finas, es llevar sus manos (y luego los juguetes) a su boca. Esta conducta innata, en un principio, voluntaria luego, es el primer paso para aprender a aceptar nuevos alimentos. Un sistema sumamente importante para la participación en la alimentación autodirigida como la que sugiere el concepto de Baby Led Weaning. (Yummy Tip: promover la etapa del “Mouthing” proveyéndole al niño juguetes diseñados para llevar a la boca con variedad de texturas e incluso vibración. En los más grandes, sentar en una silla de comer adecuada y permitirles tocar alimentos de variadas texturas en forma de juego).
  3. El sistema auditivo – ¿sabes que cada alimento tiene un sonido único? No sólo escuchamos los ruidos provenientes del exterior mientras se preparan los alimentos; sino que también el sonido que hacemos al masticar una galleta. Es un sonido que percibimos por la conducción ósea, donde las ondas de sonido viajan a través de los huesos de nuestro cráneo hasta el oído interno. Por tanto, el sonido es un componente más importante de los que creemos para desarrollar respuestas adecuadas al proceso de alimentación. ¿Qué relación entonces tiene el sonido con lo que comemos, o más específicamente con el sabor? Según un estudio el sonido que un alimento hace en nuestra boca tiene influencia en la percepción de frescura. Por otra parte, el sonido proveniente del ambiente también ha sido objeto de estudio, evidenciándose que si tiene influencia en el proceso de alimentación, sobretodo en los niños. (Yummy Tip: utilizar música de fondo (apropiada) en los instantes de alimentación, ni muy alta como para elevar el nivel de actividad; ni muy baja, como para que el niño se duerma. En los más grandes, sentar en una silla de comer adecuada y permitirles juegue con alimentos que realicen distintos ruidos)
  4. El sistema olfativo – estudios demuestran que este sentido está íntimamente relacionado con nuestras emociones y la memoria (por ejemplo … el aroma de una galleta fresca puede establecer relación con la abuela cuando las hace). Los bebés aprenden que el olor cercano de la leche en el pecho de sus madres significa que van a ser alimentados pronto, lo que también les ayuda a identificar a sus madres. Para los niños explorar nuevos alimentos, basta con solo una mala experiencia relacionada al olfato, para impactar las futuras interacciones con un alimento. Además, el olor tiene un impacto el gusto una vez el alimento se encuentra en la boca. (Yummy Tip: realizar actividades que provean experiencias con diferentes olores. En los más grandes, sentar en una silla de comer adecuada y permitirles jugar con alimentos que emanen distintos olores)
  5. El sistema gustativo – este sentido no solo esta relacionado al sentido del olfato; sino que también por las miles terminaciones nerviosas de nuestro cuerpo que detectan las características de cada alimento (por ejemplo… terminaciones detectan el sabor dulce, otras detectan la temperatura, otras la textura, etc.) Tales terminaciones combinadas con las que se ubican en la lengua, el techo de la boca y la garganta. En este sentido, hay niños que pueden ser súper catadores (que identifican fácilmente los sabores de un alimento) mientras que otros se ubican en el lado opuesto (en ocasiones ubicándose en lados extremos de cada uno lo que impacta significativamente las destrezas de alimentación). (Yummy Tip: exponer a los niños a una variedad de sabores desde la edad temprana al comenzar la alimentación complementaria. En los más grandes, sentar en una silla de comer adecuada y permitirles jugar con los alimentos de variados sabores en donde se habrá de integrar los demás sentidos)
  6. El sistema propioceptivo – este sentido se relaciona a la conciencia que se tiene de las partes del cuerpo. Está estrechamente relacionado a la coordinación motora o sea a la coordinación de movimientos. Es el sentido que indica u ofrece la conciencia de donde se ubican las partes del cuerpo en relación con el espacio; y, cuanta fuerza, esfuerzo y coordinación se debe utilizar para mover efectivamente cada una de las partes que componen el cuerpo. Si no se tiene una conciencia clara, por ejemplo, de donde está la mano cuando se come, llevar la comida a la boca resultará una tarea retante. Cuando un niño intenta utilizar una cuchara para llevar el alimento a la boca, o incluso utilizando las manos, los músculos se contraen y se estiran en cada intento y el cerebro recibe la retroalimentación propioceptiva comunicándole como ajustar el movimiento para poder hacer un movimiento coordinado y adecuado en su intento por llevar el alimento a la boca. (Yummy Tip: proveer estimulación diaria en cuanto a actividades que envuelvan el desarrollo de destrezas motoras gruesas y finas por ejemplo el “Tummy Time” par los más pequeños).
  7. El sistema vestibular (balance) – este sistema es la base para todas las destrezas motoras finas y … el masticar y el tragar son destrezas motoras finas. Por tanto, el niño requiere de un buen balance y estabilidad para realizar dichas actividades con facilidad. Ante la presencia de un nuevo alimento, el niño no evidenciará un deseo adecuado de probarlo si sus energías se están concentrando en mantener el balance y la postura (sumado si no está sentado en una silla que promueva una postura adecuada a la alimentación) lo que genera que el niño se fatigue antes de terminar su comida y por consiguiente deje de comer. Si este sentido no está desarrollado de forma adecuada el niño tendrá dificultad para una tarea tan simple como coger un pedazo de fruta y llevarlo a la boca o llevar una cuchara a la boca sin que se le derrame el alimento. (Yummy Tip: escoger una silla adecuada al niño para los periodos de alimentación, que promueva un control de tronco y tenga soporte adecuado a los pies)

Una adecuada integración de estos sentidos habrá de proveer experiencias positivas al niño que, impactarán a su vez sus destrezas de alimentación. Una interrupción en el funcionamiento adecuado, aunque sea de uno de estos sentidos, la experiencia de alimentación dejará de ser del todo positiva y contribuirá a la aparición de un Desorden Pediátrico de la Alimentación o a lo que se conoce en nuestros términos como un “Picky Eater” (generalmente diagnosticado también como una Disfagia secundaria a dificultades sensoriales que impactan las etapas del tragado). Comer NO es tan sencillo como parece, se necesita de un cuerpo y mente programado adecuadamente para que la experiencia sea verdaderamente deseada y no un castigo (aunque no lo creas, para muchos niños comer=castigo).

Si identificas alguna dificultad o conducta no adecuada en el niño, que esté impactando las destrezas de alimentación, no dudes en coordinar una consulta con un especialista en el área. Cuando las dificultades se intervienen en la etapa temprana de aparición, tratarla y eliminarla es mucho más fácil que si se permite se siga desarrollando con el tiempo. Nunca es tarde para una consulta. Recuerda que no sólo importa el momento presente, éstas dificultades repercuten negativamente en la adolescencia y posteriormente en la adultez.

Para más información puede solicitar una consulta en Yummy SpOt PFC con la Lcda. Ileana Narváez Jiménez, MS, CCC-SLP especialista en alimentación, a través del siguiente enlace https://yummyspotpfcpr.clientsecure.me

Referencias:

Fernando, N., & Potock, M. (2015). Raising a healthy, happy eater: A parent’s handbook– a stage-by-stage guide to setting your child on the path to adventurous eating. New York, NY: The Experiment, LLC.

Kranowitz, C. S., & Wylie, T. J. (2006). The out-of-sync child has fun: Activities for kids with sensory processing disorder. New York: Berkley.

Ripton, N., & Potock, M. (2016). Baby self-feeding: Solid food solutions to create lifelong, healthy eating habits. Beverly, MA: Fair Winds.

XOXO,

Pau

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Las consultorías y orientaciones bajo Pau-latinamente no sustituyen una consulta médica, nutricional, de terapia ocupacional, habla o de alimentación. Se basan en la exposición de alimentos y orientar a los padres a una alimentación sana, segura, saludable y sostenible. Casos de dificultades alimentarias son referidos al profesional correspondiente.